miércoles, 4 de marzo de 2009

¡Cuánta razón!

Este texto que os transcribo más abajo no es mío, es una de esas "Cartas del lector" que encontramos en los periódicos, el otro día lo leí y sin pensarlo me puse a copiarlo y ahora lo quiero compartir aquí porque estoy totalmente de acuerdo con lo que dice y como lo dice...

ELUANA

Se fue sin más equipaje que se cuerpo vegetativo. Se fue tras diecisiete años de silencio, como se muere el amor original y el beso adolescente.
Gritaba Berlusconi desde su vergonzosa conciencia de silicona, sucia, de mercadillo "todo a cien". Conciencia prostituida de tercera mano, que estrecha manos que firman sentencias de muerte, que declaran guerras preventivas, que hacen de la inmigración una delinuencia.
Berlusconi, obcecado en salvar lo muerto, olvidando complicidades sanguinarias, exiliándose de la propia corrupción, de la cárcel, de la justicia, para ejercer de hombre bueno, inmaculado, junto a Benedicto XVI de blanco y zapatos de lujo. Benedicto XVI dice que espera un milagro.
El Papa no cree en la ciencia, no cree en el hombre. Tiene fe en lo imposible. El Vaticano es el mundo ajeno al mundo, residencia hipócrita y fariseo.
Benedicto y Berlusconi apelando a un Dios caricatura y exigiendo justicia para la mano asesina.
"Que Dios la perdone", imploraba el Papa. Sin clemencia para Eluana, porque su deber era sufrir, sólo sufrir, adornando la existencia de los que tienen escocido el corazón.
"Eluana no ha muerto, ha sido asesinada", dijo Berlusconi.
La Iglesia y la derecha querían forzar la alimentación de esa mujer muerta hace diecisiete años. Gritaban a favor de la vida, ellos, acostumbrados a crear guerras religiosas, a sillas eléctricas, a inyecciones letales, a bombas de racimo. Les resultaba cruel dejarla morir de hambre. Preferían que muriera de pena, de asco, de abandono, pero con el estómago lleno.
En este mundo, el SIDA acuchilla a millones de seres, a las mujeres las matan los que un día les colgaron un beso en los ojos. Las guerras son un factor de desarrollo. El petróleo corre por la piel de los países consumistas a costa de que a los pobres sólo les chorree sangre. Las venas de los pobres están vacías. De los pechos de las mujeres africanas sólo mana la nada, una nada envenenada que mata la cría de ojos grandes y estómagos planetarios.
Desconectamos a tres cuartas partes de la humanidad del tubo de la alimentación porque si ellos comieran a lo mejor peligraban la riqueza, los monopolios y la avaricia insaciable.
A nadie le importa el pobre sin derecho al pan de la vida. Para algunos, Eluana era sólo un expediente político-religioso que cuestionaba el enfrentamiento del hombre consigo mismo.
Adiós Eluana. Saluda al viento de parte de todos los que queremos morir con la dignidad vertical de los cipreses.

Milagros Vargas Sarriá
"La voz de Avilés" 19/02/2009



1 comentario:

  1. que pasa maja..pos nada hija que me he venido a Dublín 3 mesicos a hacer las prácticas..si te lo dije no??
    bueno que tal todo?
    besines

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